Narrando mis experiencias 1
Mis días en secundaria
Como inicio a esta narración sobre mis
vivencias en la secundaria, es prudente mencionar que nací en Santiago de los
Caballeros, también conocida como Ciudad corazón y allí
residí hasta los 16 años; por ende, en esta provincia cursé el 1ro y 2do de
bachiller.
El primer politécnico en el cual
estudié fue el “PMV”. Mi primer día en secundaria estuvo lleno de emociones,
nervios, felicidad, tristeza, miedo, angustia… y todo esto porque a pesar de
que estaba pasando a otra etapa de mi vida, la cual estuve esperando durante
mucho tiempo, estaba triste por dejar atrás a mis amigos. Tenía nervios,
angustia y miedo de no ser lo suficientemente buena, y por otro lado, me sentía
insegura, puesto que entraría a un lugar en donde sería parte del grupo de
personas más jóvenes e inexpertas, y estaba acostumbrada a pertenecer a los
grupos más experimentados y buscados por su rendimiento académico.
Poco a poco me fui acostumbrando,
aunque admito que no fue fácil; sin embargo, me adapto rápido a los lugares y
este no fue la excepción. En primero de bachiller fui la presidenta del curso,
al igual que en segundo, y a pesar de que nunca he sido excelente, siempre he
trabajado bajo presión y he tratado de sacar lo mejor de mi dónde quiera que
voy.
Cuando estaba en 1ro, un día estábamos
en la clase de Lengua y Literatura, y de repente empezó a temblar la tierra
(esto fue 3 o 4 días después del terremoto de Haití). Soy una persona que le
tiene pánico a los temblores de tierra, por lo que mi primera reacción fue
decirle a en aquel momento mi mejor amigo: - ¡Luis José, está temblando la tierra!
Pero él no me creía, yo le seguí insistiendo, y luego intenté salirme del aula
y la maestra no me permitía Salir, (cabe destacar que no salí porque la tierra
dejó de temblar. No, porque ella me estaba deteniendo).
Este fue un momento que me hizo sentir
insegura nuevamente, puesto que esa maestra prefería que nos quedáramos
sentados, mientras temblaba a tierra, a que nos paráramos en orden y saliéramos
al patio.
Cuando estaba en segundo, al tratar de
ahorrar algo de dinero (ya que era casi imposible conseguir algo, porque mi
padre había muerto unos años atrás y mami debía mantenernos a mi hermana y a mí
con un sueldo de 14 mil pesos) me iba caminando hasta la casa, con algunos
amigos quienes, por ayudarme, también se iban conmigo, pero el politécnico
quedaba a 50 minutos de mi casa (a pie y tomando atajos). Por ende, caminábamos
mucho. Un día sufrí un desgarre muscular en mi pantorrilla
izquierda (nunca supe la razón, el doctor dijo que el motivo del desgarre
no estaba claro), y estando en este estado tuve que ir a tomar un examen en
completivos, porque le caía mal a la maestra de matemáticas (porque era crítica
en su clase) y simplemente decidió quemarme.
Sin embargo, en esos dos años conocí
maravillosas personas. Conocí muchos lugares turísticos de nuestro país y sobre
todo sacrifiqué muchas cosas para poder llegar hasta donde llegué, y por esto
fue que luego pude entrar al Politécnico en el cual cursé 3ro y 4to, y este era
dos veces más fuerte que el de Santiago.
Me mudé a Santo Domingo y cursé el tercero
y cuarto de bachillerato en el Politécnico Madre Rafaela Ybarra, en donde tuve
otro inicio, y fue muy difícil porque por ser de Santiago, mi color de piel ser
un poco claro y mi cabello rubio oscuro me trataban diferente y esto me hacía
sentir incomoda, aparte que estaba en el área de informática y este grupo
siempre fue discriminado por los directivos del centro.
Una vez, los de
informática, íbamos hacer una presentación sobre la patria, y la sub directora
nos prohibió hacerlo porque una profesora de contabilidad dijo que en las
prácticas estábamos haciendo cosas no debidas. Y esto no era cierto, sin
embargo, mi objetivo fue demostrar mi potencial, aprender muchas cosas y
esforzarme para pasar las materias con buenas notas, y demostrarme a mí misma y
a los demás de qué estaba hecha, y así salir de ese centro, el cual al final,
ya me tenía cansada porque a pesar de que aprendí mucho, incluyendo conducta,
muchas acciones por parte de los directivos y maestros, me decepcionaron mucho
y me enojaban bastante, y no podía hacer nada, porque era una de las pocas que
tenía el valor de quejarse.



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